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23 mayo, 2009

Los Soprano

Corría el año 1997 cuando el guionista David Chase recibió la tarea de escribir un libreto para una serie de ficción en la línea de films como El padrino y su insuperable secuela. El propio Chase se atrevió a dirigir dicho libreto, creando, posiblemente sin saberlo, el episodio piloto de la serie más influyente de la historia de la televisión. Pero algo no funcionó al principio. Los ejecutivos, esos seres encorbatados que no distinguen la calidad de la basura por el brillo verdoso de los billetes de dólar, no estaban por la labor de estrenar una serie centrada en la vida de un mafioso. Tuvieron que pasar dos años para que la cadena HBO ordenara a Chase y su equipo rodar una temporada de 13 capítulos (contando el piloto). Era el pistoletazo de salida necesario para que la ficción televisiva cambiara para siempre. Así nacían Los Soprano.
Tengo que reconocer que, aunque sabía de la existencia de esta gran serie (resulta imposible no saberlo) el contacto que había tenido con ella no había sido del todo satisfactorio. Recuerdo que vi un par de capítulos cuando La Sexta emitía la serie en la televisión en abierto española. Pero algo no me gustó. Quizás fuera el doblaje, quizás fuera falta de relación con este tipo de series adultas, pero el caso es que no me incitó a ver más episodios. Ahora bien, no hace ni cinco meses decidí darle una nueva oportunidad. Esta vez como debe ser, en versión original, sin cortes publicitarios, con unos buenos subtítulos y con mucha más experiencia en el visionado de este tipo de producciones. Y tengo que decir que mi percepción de la serie cambió notablemente.



Contada desde un punto de vista natural, con grandes diálogos, mucha cinefilía, meditada calma y evidentes influencias del cine mafioso, capitaneadas por las obras magnas de Coppola y Scorsese, la vida de Los Soprano empieza a atraernos con el paso del tiempo hasta llegar a ser nuestra segunda familia. Esta no es una serie fácil de ver, contiene escenas incómodas, personajes odiosos, su estructura narrativa y su neutralidad hacia el bien y el mal la convierten en una historia no apta para todo tipo de públicos. Sin embargo, algo hay en ella que la hace especial, atractiva y, por encima de todo, influyente.
Con un equipo de directores fijos, salvo alguna excepción magistral, un elenco en estado de gracia y una planificación nunca antes vista hasta esa fecha, la historia de estos estereotipados italoamericanos ocupó casi una década en la vida del espectador más exigente. Desde 1999 hasta 2007 disfrutamos de esta historia de traiciones, sexo, drogas, familia, uniones, desuniones y, una vez vista en su totalidad, nos damos cuenta de una cosa. Los Soprano fue, con toda seguridad, la serie responsable de que la ficción televisiva actual (con los USA a la cabeza) cambiara. La responsable del boom seriéfilo que hoy en día atrapa a millones de personas en todo el mundo, siempre a la espera de nuevos capítulos de sus series favoritas. Las aventuras de la familia Soprano son la base de un enorme iceberg que esperemos nunca se desmorone.



En todo momento acompañamos a Anthony Soprano (soberbio James Gandolfini), llegando a sentirnos compañeros de fatigas, un gangster más en las frías calles de Nueva Jersey. Porque aquí la ciudad, el contexto, toma una importancia muy significativa. Nueva York está a menos de una hora en coche (si el tráfico no lo impide) pero conviene que el espectador se haga a la idea de una cosa. Aquí no vamos a visitar la Estatua de la libertad, aquí vamos a comer al restaurante de Artie Bucco (John Ventimiglia), el Vesubio, donde una belleza italoamericana como Adriana La Cerva (Drea de Matteo) nos dará la bienvenida. Después iremos a Satriale's para comprar un buen filete, donde posiblemente Paulie Gualtieri (Tony Sirico) toma el sol despreocupado. Veremos al bueno de Chris Moltisanti (Michael Imperioli) cometer sus primeros crímenes y después tomaremos unas copas en el club que regenta el fiel Silvio Dante (Steve Van Zant), El Bada Bing. Pero, como miembros de una familia que somos, tendremos que visitar a Tony en su hogar, donde su mujer Carmela (magistral Eddie Falco) nos preparará un sabroso plato de cannolis mientras en la mesa charlamos de derechos con Meadow (Jamie-Lyn Sigler) o debatimos sobre la importancia de la vida con A.J. (Robert Iler). Y así podría estar durante veinte párrafos más hasta destacar a todos los personajes que forman parte de la trama principal, unos más importantes, otros menos, pero todos imprescindibles. Y no, no me olvido de la Doctora Melfi (Lorraine Bracco), nuestra psicóloga favorita.



Ahora bien, no sería significativo hablar de Los Soprano sin mencionar su final. SPOILERS a partir de aquí. Durante la última temporada somos testigos del enfrentamiento entre Phil Leotardo (Frank Vincent) y Tony. Una guerra que viene provocada por el odio que Leotardo sentía hacía Tony Blundetto (el siempre genial Steve Buscemi, responsable además del mejor capítulo de la serie, Pine Barrens) y el irracional odio hacia Vito Spatafore (Joseph R. Gannascoli) tras descubrir su homosexualidad. Tras enfrentamientos, asesinatos y más de un despropósito llegamos, sin aliento, a la última y, posiblemente, más polémica escena de la historia de la televisión moderna. Tony se reúne con su familia en un restaurante típico de Nueva Jersey. Allí espera a su familia, en una aparente calma, mientras el Don't stop believing de Journey nos acompaña. La cámara nos muestra a todas las personas que están en el local, algunas de las cuales recordamos de otros episodios. Algunas de las cuales tienen motivos suficientes para acabar con la vida de Tony. Llega Carm, llega A.J., pero Meadow se retrasa. No consigue aparcar bien su coche hasta el tercer intento. Mientras, un tipo al que vagamente recordamos, entra al baño. Al fin, Meadow llega a la puerta del restaurante. Tony la mira. Un repentino fundido a negro acapara nuestra mirada. No hay música. No hay créditos. El show ha terminado. Lo que para muchos espectadores es todo un insulto, para mi es una absoluta muestra de maestría por parte de David Chase, que dirige el capítulo también. Según lo entiendo yo, este fundido a negro representa la muerte de Tony y, aún más, si tenemos en cuenta la conversación que él y Bobby Baccalieri (Steve Schirripa) compartieron tiempo atrás. Fin SPOILERS.



En definitiva, una serie que todo el mundo con un mínimo de gusto debería ver. No es de fácil digestión, pero al final seguro que pensáis que ha merecido la pena. Acompañar a esta familia durante su travesía supone una experiencia que, sobre todo para aquel que la viviera durante su emisión, cambia el modo de entender la televisión. Como ya he comentado, gracias a esta obra maestra la televisión actual goza de ese prestigio que las series de ficción le han otorgado. Ojalá, con el paso del tiempo, volvamos a ver algo igual de importante. Y esto lo dice alguien que ha sentido frustración en más de un capítulo. Alguien que ha querido ver muerto a Tony por sus actos. Alguien que, después de ver la obra completa, echa de menos a su familia adoptiva. No la considero la mejor serie de la televisión, porque ese puesto lo ocupa otra en mi corazón, pero con toda seguridad, una buena parte del resto de mortales si lo haga. Si alguna vez nos cruzamos por Jersey, os invito a una copa en el Bing.

Otras series analizadas: Battlestar Galactica y The wire.

19 abril, 2009

The wire

Hace cosa de un año, en uno de esos días aburridos en los que te entretienes buscando chorradas por Internet, descubrí una serie de televisión de la cadena norteamericana HBO de la que no sabía nada, The wire. Comencé a leer reseñas y críticas y la necesidad de verla comenzó a hacerse patente. Gracias a ese día de aburrimiento, descubrí la serie que, desde su primer capítulo, lograría el número uno de mi podio particular.
The wire fue creada por el escritor de novela policíaca David Simon. Su capítulo piloto se emitió en el año 2002 y la serie concluyó el pasado 2008, tras un año de parón, con una temporada final que exigían los seguidores de la serie. Resumir 60 capítulos en un párrafo es misión harto complicada y más aún cuando la trama central de la serie está compuesta por más de 20 personajes principales. Pero, en resumen, se puede decir que asistimos, cual detective experimentado, al intento de la policía de Baltimore de hacer frente al tráfico y venta de drogas. Cada una de las cinco temporadas se centra en un aspecto fundamental de la ciudad de Baltimore y, por extensión, a todo Estados Unidos. Primero asistimos al funcionamiento de los bajos fondos y a la lucha de la policía por controlarlos. Después conoceremos a los sindicatos portuarios, a la clase política, el devenir del sistema educativo y los medios de comunicación.


Si algo destaca con luz propia en The wire es su marcado realismo narrativo y su capacidad para crear debate social. Al contrario de lo visto en otras series policiales como 24 o The unit, en Bajo escucha (título español) aprendemos como funciona una investigación policial, convivimos sin cortes ni elipsis temporales, con los agentes que intentan hacer su trabajo. Pero es que, a la vez, aprendemos como funciona la venta de drogas en los complejos de edificios marginados, jugamos al ajedrez con los traficantes, descubrimos que tienen familia y quieren lo mejor para sus hijos. En The wire no hay buenos ni malos, simplemente hay personas. Que una sea el mayor camello del barrio o que otro sea un policía putero y borracho no nos importa. Lo que de verdad importa es saber que son personas, que cometen errores, que tienen una vida y que hacen lo que hacen lo mejor que pueden. Por supuesto, odiaremos a algunos y querremos a otros, pero nos resultaría imposible, como espectadores, imaginar la serie sin ese personaje después de verlo la primera vez.



Y, junto a la necesaria presencia de múltiples protagonistas, nos encontramos con un grupo de actores en perfecta armonía con sus personajes. Desde Dominic West (el detective Jimmy McNulty, posiblemente el protagonista principal) hasta Idris Elba, el capo "Stringer" Bell. Y junto a ellos encontramos a grandes pilares de la serie como Sonja Sohn, la detectiva Shakima Greggs, Andre Royo, el inolvidable Bubbles, a Wood Harris, el temible Avon Barksdale, o la extraña y psicótica pareja formada por Gbenga Akinnagbe y Felicia Pearson, los más temibles del barrio. Pero, si de todos ellos tuviera que destacar a uno, sin duda me quedaría con el señor Omar Little, interpretado de manera sobresaliente por Michael K. Williams. Omar es uno de los personajes más amados de la serie, posiblemente porque su código de conducta y comportamiento sean de los más interesantes. Roba a los camellos armado con una enorme escopeta y un chaleco antibalas, es el único ser humano al que los más peligrosos temen. Siempre actúa en pareja y su pegadizo silbido queda de manera imborrable en la memoria de cualquier espectador. Omar es la esencia de Baltimore, un hombre que no oculta sus preferencias (es homosexual) en una zona donde quizás eso no sea buena idea. No tiene una buena vida, pero hace lo que está en su mano para conseguir sobrevivir en el día a día.



Una vez repasados algunos personajes y vistos sus intérpretes, ¿qué hace de The wire una absoluta obra maestra? Pues su estudiada y pretendida calma. Aquí las cosas no suceden de repente, hay trabajo detrás y siempre hay unas consecuencias. Cuando hay un tiroteo repentino, siempre hay una razón detrás. Como ya dije antes, no existen grandes elipsis temporales, todo se explica hasta el detalle, todo se analiza con mucha calma. Pero lo más encomiable del asunto es que, con todo, la serie es tremendamente entretenida.
Tras ver The wire estaremos preparados para llevar a cabo una escucha con micrófonos, para pasar largas noches de guardia en un furgón o para saber que trámites burocráticos necesitamos pasar para que en el Juzgado nos den una orden de registro. Aprenderemos como funcionan los bajos fondos, o aquello que los blancos consideramos bajos fondos. Porque otro factor esencial es el contexto, la ciudad de Baltimore, una urbe cercana a Washington D.C. donde la mayoría son habitantes de color que viven en barrios obreros o pobres y cuyo futuro pasa por atravesar las más difíciles condiciones. En el país de las oportunidades, de la libertad y de toda la basura que Hollywood nos quiere vender, alguien tuvo la lucidez para mostrarnos lo que es la vida real en una gran ciudad como Baltimore.



En definitiva, The wire es una serie perfecta, con secuencias inolvidables. Más profunda y emocionante que cualquier otra serie policíaca o que cualquier película de detectives. Es incluso mejor que el 95 % de películas que llegan cada viernes a nuestras carteleras (porcentaje estimado según yo mismo). En España podéis encontrar todas sus temporadas en DVD y os aseguro que es una compra imprescindible para todo buen amante del cine. Porque The wire es puro cine, sólo que está rodado en formato televisivo. Es imprescindible verla en versión original, porque por muy bueno que sea el doblaje, nunca se podrá apreciar el acento y los detalles del habla norteamericana. Como dijo Maureen Ryan, del Chicago Tribune: "Sí sólo dispones de una hora a la semana para ver la televisión, concédesela a The wire". Porque, en opinión de un servidor, es la mejor y más perfecta de las series de ficción creadas hasta la fecha. Nos vemos en Baltimore.

Otras series analizadas: Battlestar Galactica.

21 marzo, 2009

Battlestar Galactica

Ya está. Ha terminado. La cadena temática Sci-Fi concluyó ayer viernes, siguiendo la emisión norteamericana de la serie, la que posiblemente sea la mejor space opera de la historia de la televisión. Así de claro y simple. Para aquellos que no lo sepan, Battlestar Galactica comenzó a emitirse en el año 1978, contó con varias películas para televisión y se convirtió en un pequeño éxito de culto para los amantes de la ciencia ficción. Pero fue en 2003 cuando el bueno de Ronald D. Moore decidió adaptar a los tiempos modernos y a la televisión actual una historia que sin duda podría cautivar a millones de espectadores en todo el mundo. Y lo hizo con una película para televisión que ya contenía todas las bazas que después explotaría al máximo para conseguir que, tanto amantes de la ciencia ficción como aquellos que no lo son, siguieran expectantes las aventuras de La flota.



Y, ¿de qué va Galactica? Pues lo resumo "brevemente". Nos encontramos en Cáprica, uno de los planetas integrantes de las 12 colonias de Kobol. La humanidad vive siempre pendiente de que los Cylons, seres artificiales creados por ellos mismos con los que mantuvieron guerras en el pasado, no comiencen una guerra. Todos los años, un representante humano y uno Cylon se deben reunir para intentar pactar una tregua y alcanzar la paz. Pero el representante robótico nunca aparece. Los humanos, confiados con el paso de los años y la aparente paz, logran un desarrollo económico y militar enorme. Los Cylons, por su parte, consiguen evolucionar hasta parecer seres humanos, infiltrarse en todos los ámbitos de la vida social, conseguir desactivar las defensas militares y hacer estallar cientos de bombas nucleares que destruyen a la gran mayoría de la confiada especia humana. Sólo un grupo de 60.000 humanos sobrevive al holocausto con dos claros objetivos: salvaguardar a la especia humana y encontrar la Tierra, un desaparecido planeta que sólo se recuerda gracias a leyendas y mitos.



Desde el principio ya conocemos a nuestros compañeros de viaje. Personajes que realmente van a levantar pasiones u odios en nosotros, espectadores que no sabemos bien que va a suceder con ese último reducto de la humanidad. Por un lado tenemos a la Presidenta ocasional de los supervivientes, la antigua Ministra de Educación, Laura Roslin. También nos acompañará el Almirante Bill Adama y el Coronel Saul Tight, junto con los pilotos y soldados Kara Thrace y Lee Adama. Además, Gaius Baltar, uno de los hombres más listos de la humanidad y responsable de actos que preferiría no dar a conocer. Pero sería absurdo intentar hablar de todos los personajes de la serie, que en total supera la veintena de protagonistas. Sólo cabe aplaudir a los guionistas por conseguir que todos y cada uno de ellos levante interés en nosotros, que todos tengan personalidad propia y que todos añadan a la serie personalidad y rasgos distintivos. Aquí no hay personajes sin sentido o absurdos, aquí todos tienen su propósito. Por supuesto, no todos son agradables e, incluso, llegamos a odiar a algunos, pero todos están por alguna razón.
Evidentemente, hay que destacar la labor de los intérpretes, especialmente la de Edward James Olmos y Michael Hogan, que consiguen transmitir toda la camaradería y amistad que los personajes necesitan. También está excelente James Callis, que interpreta al personaje más complejo e interesante de toda la serie a mi parecer, el Doctor Gaius Baltar. Pero lo que resulta más curioso es que hasta los actores "guapos" encajan a la perfección en sus papeles, como Tricia Helfer o Jamie Bamber.



Con todo, si hay algo que haya hecho a este estupenda serie posicionarse como una de las favoritas de los espectadores es su historia tremendamente adulta. Galactica es una serie inteligente, es una serie madura. Dicho con todo el respecto, esto no es La guerra de las Galaxias (que me encanta), esto es más Blade Runner. No es casualidad que parte del equipo fuera invitado por la ONU a expresar sus ideas sobre temas tan actuales como los Derechos Humanos o la situación política mundial. Y es que las semejanzas entre el mundo creado por Moore y el actual no son casualidad. Hay debates religiosos y políticos, se tratan temas como el racismo, la inmigración, los sindicatos o los abusos de autoridad. Las creencias politeísticas de los humanos (inspiradas en las griegas reales) chocan con la monoteística de los Cylon. Y ¿acaso esas disputas no han llegado a provocar guerras en la vida real? ¿La religión no es una de las principales causantes de las diferencias entre los ciudadanos del planeta? Y lo mismo se podría decir de la política de la serie.



Con todo lo dicho, he de ser sincero y hablar de las cosas que no me han gustado nada de la serie. Por ejemplo, cada vez que se hablaba de temas religiosos o místicos (que es bastante), perdía interés. El personaje de Laura Roslin no me ha llegado a convencer en ningún momento y sólo logré emocionarme con ella cuando lanzó un amenazador discurso hacia los Cylons. La actriz que la interpreta, Mary MacDonnell, no siempre conseguia transmitir lo que el personaje necesitaba. Pero son puntos negros muy subjetivos, que no empañan lo que a grandes rasgos son las principales bazas para el espactador.
Hay buenos efectos especiales, siempre usados en beneficio de la historia (son muy buenos, si atendemos a que esto un producto televisivo). Tremendas batallas espaciales. Violencia sin tapujos. Frakkin's por doquier. Starbuck (Kate Sackhoff). Chicas y chicos guapos (sería absurdo no reconocerlo). Grandes discursos de esperanza. Capítulos con tensión, acción y muy memorables. Finales de temporada a la altura de las circunstancias. All along the Watchtower.Y hasta alguna que otra escena subidita de tono. Pero, si algo quedará para siempre en la memoría de los que hemos disfrutado con esto gran serie, eso es su sentido de la dignidad, de convertir un género tan difícil como la ciencia ficción en algo adulto, alejado de los prejuicios, disfrutable tanto para entendidos como para los que no lo son. En definitiva, una magnífica serie de CIENCIA FICCIÓN que ha sabido demostrar que el género todavía hoy puede darnos la mejor de las sorpresas.

Antes de ver el video, aviso, ¡miles de Spoilers!

11 febrero, 2009

Los seguidores de Lost eligen la mejor escena

Desde hacía ya un tiempo se venía haciendo una votación popular desde la página oficial de Lost para seleccionar la mejor secuencia de las primeras cuatro temporadas. Al final, la ganadora ha sido (SPOILER COMO LA COPA DE UN PINO) el Sacrifio de Charlie, de la season finale de la tercera temporada. Personalmente no me parece la mejor escena de la serie, pero si una de las más emotivas y mejor rodadas. Su contrincante en la final fue la secuencia denominada La llamada de Desmond, del magnífico episodio The constant. Por el camino se quedaron fabulosas imágenes como la del accidente del Oceani 815, la apertura de la escotilla o el ya mítico grito de "We have to go back", la frase más célebre junto con el interminable Walt! que Michael lanzaba al aire en la season finale de la primera temporada. Pero mejor me dejo de rollos y os dejo con la secuencia ganadora:



Fuente: ABC-Lost.

23 enero, 2009

Lost is back! (con Spoilers includios)

Ha vuelto Lost a la parrilla televisiva norteamericana. La serie creada por J.J. Abrams, que cada temporada nos demuestra más que sus guionistas no la empezaron con un final en mente, sigue siendo una delicia para sus fans. Y es que el pasado miércoles 21 volvió a la cadena ABC para deleitarnos con su quinta y, posiblemente, penúltima temporada. Y las cosas no podían pintar mejor. Los Seis de Oceanic están fuera de la isla, la mayoría con depresiones de caballo, con John "Bentham" Locke metido en una furgoneta y Jack aceptando los planes del genial Benjamin Linus.
Por otra parte tenemos a los chicos de la isla, dando paseos en el espacio-tiempo, en lo que ya se vislumbra como otra locura argumental típica de la serie y a Desmond "Brotha" Hume disfrutando de su viaje de placer con Penny, que se verá truncado por su repentina ansia de ayudar a los "dejados atrás" (hubiera sido muy feo que Desmond no volviera para dar su ayuda).
A parte de todo esto, de las mil preguntas sin responder, del capítulo doble que deja con ganas de más, de que la serie sea cada vez más rara (lo cual la eleva a los puesto de honor entre mis favoritas), de Sawyer mostrando pecho palomo para las féminas y de las prácticas de lanzamiento de cuchillo de Locke, lo cierto es que Lost es ya una firme candidata a convertirse en una de las mejores series de televisión una vez quede finalizada (hoy por hoy, solo Battlestar Galactica la podría igualar en número de fans). De momento podemos estar tranquilos y seguir pendientes de todo lo que pase durante un par de añitos más. Eso si, cuando acabe, todos querremos más.

18 enero, 2009

Variedades

Empezamos con X-men Origins: Wolverine. El actor Hugh Jackman envió un mail tranquilizador a los chicos de Ain´t it cool afirmando que se están rodando nuevas escenas del film en Vancouver, pero no porque las ya rodadas sean chuscas, sino porque era imposible rodarlas antes teniendo en cuenta las agendas de todos los implicados. De regalo nos incluye una foto muy mona donde podemos ver algunos de los mutantes protagonistas. El estreno está previsto para el próximo uno de mayo.



Seguimos con una noticia bastante peligrosa para la salud. Los señores de la Fox van a adaptar el excelente anime Cowboy Bebop al cine. Y quieren que Keanu Reeves sea Spike Spiegel. Mi pregunta es: ¿por qué? No contentos con tener una larga lista de morzongos listos para estrenar, entre los que se incluyen los futuros anunciantes del apocalipsis titulados Dragon Ball Evolution y Street Fighter: the legend of Chun Li, los señores responsables de que Los simpsons sigan en antena y de mil catastrofes más pretenden llevar a la gran pantalla una compleja historia, especialmente en su contexto futurista, protagonizada por el actor más soso de la historia encarnando a un personaje lleno de carisma y personalidad, algo que el señor Reeves no tiene. Al menos nos queda la opción de no verla jamás o, mejor aún, que la sede de la Fox se evapore y nunca mas se sepa de ella.



Algo más alegre. Battlestar Galactica ha vuelto. Después de dejarnos con la miel en los labios por culpa de la dichosa huelga de guionistas del año pasado, la serie del canal Sci Fi vuelve para terminar la historia en lo que parece ser un auténtico espectáculo. Al parecer, en los 10 capítulos de la denominada "Temporada 4.5" se responderán a todas las preguntas y es muy posible que el último episodio duré unas dos horas, en lo que promete ser uno de los finales televisivos más memorables del siglo XXI. De momento, a disfrutar de cada capítulo hasta la season finale, el día 20 de marzo.



Por ultimo quería daros una excelente noticia. Watchmen se estrenará en cines el día que estaba previsto, el seis de marzo. Las disputas legales entre Warner, responsable del film y Fox (ya lo dice el refrán, bicho malo nunca muere), que vieron el cielo abierto ante la posibilidad de sacar tajada, concluyeron la semana pasada con un acuerdo que de momento se mantiene en la confidencialidad. Al menos en esta ocasión se ha impuesto el sentido común. El seis de marzo iré a los cines vestido de Rorschach si hace falta, confiando en que Zack Snyder y los guionistas hayan hecho bien su trabajo.



Fuentes: Ain´t it cool, The Hollywood Reporter (1) (2) y SciFi.

14 enero, 2009

Hasta la vista, Scofield

Al fin. La productora norteamericana Fox ha decidido cancelar la serie televisiva Prison Break cuando termine la cuarta temporada, actualmente en emision en los USA. Y digo al fin porque la serie llevaba muerta desde la segunda temporada. Cuando las aventuras de Scofield y su hermano comenzaron, en el año 2005, la serie consiguió de manera más que notable aunar calidad y espectáculo, en un buen drama carcelario, con dosis de acción pura y dura. Pero tras la primera temporada, toda suerte de calidad se perdió. Comenzaron a enredar la trama hasta limites insospechados y, aunque remontaron algo el vuelo con la tercera sesión, sus creadores y responsables nunca pudieron alcanzar el nivel del principio. Aunque el verdadero causante de la cancelación ha sido el índice de audiencia, es bueno pensar que la pérdida continuada de calidad haya podido influir algo en la decisión final. Y es que otra cosa no, pero los productores de ficción televisiva deberían cuidar a sus "pequeños", los únicos salvavidas de la originalidad hollywoodiense.

Fuente: Coming soon.

28 diciembre, 2008

Resumen del 2008: ficción televisiva

Comenzamos el resumen a este año 2008 hablando sobre televisión, sobre las series de ficción que tantas alegrías y decepciones están causando desde hace uno escasos 3 ó 4 años, cuando comenzó la que muchos denominan como "Edad de oro de la ficción televisiva". Y qué mejor manera de hablar sobre series de televisión que destacando el tremendo éxito de la mayor parte de la producción que sale de EEUU y que llega a millones de espectadores europeos y sudamericanos gracias a Internet, en la mayoría de las veces gracias a programas P2P, consiguiendo que casi todos los días de la semana el aficcionado medio tenga algo que ver, algo que desgustar e, incluso, devorar según que serie.
Pero este 2008 que ya termina siempre será recordado por la Huelga de guionistas que azotó a la producción norteamericana a principios de año y que logró con sus presiones y apoyos gremiales dejar una buena parte de títulos con las temporadas incompletas y a millones de fans al borde del colapso nervioso. Así, series como Heroes o Prison break, vieron acusada la calidad de sus primeras temporadas en detrimento de una salida fácil y rápida con la que hacer frente a la crisis del sector, un bache que en la mayoría de los casos no han sabido superar y ha supuesto la pérdida de interés de los espectadores cotidianos.
2008 fue el año en que la cadena privada HBO terminó dos de sus más respetadas series de ficción, Los Soprano y The Wire. Este canal, famoso por su independencia y por ofrecer verdaderas obras maestras para un público adulto e inteligente, sin problemas en mostrar todo el sexo y la violencia que crean necesarios, dio a conocer otra nueva propuesta bajo el nombre de True Blood, un nuevo bombazo a nivel televisivo y dio luz verde a una nueva temporada de Entourage, sobresaliente serie centrada en el mundo de Hollywood.



Pero, a pesar de la huelga, de cancenlaciones inesperadas y mil acontecimientos más, lo cierto es que otras series mantuvieron en vilo a los espectadores y consiguieron hacer aún más interesante el mundo que las rodea. Series como Lost, Battlestar Galactica o las comedias How I met your mother y The big bang theory, consiguieron mantener ante el televisor a todo su público y, en el caso de las dos primeras, crear unos cliffhangers tan interesantes que toda la información sobre los capítulos de su siguiente temporada es recibida como agua de mayo por todos los fans. Otras como House, Dexter o Californication continuaron posicionando a su público como incondicional y que, junto a todas las ya mencionadas y a las muchas que dejo en el tintero, hacen que la ficción norteamericana siga siendo de lo más interesante.
En el ámbito europeo cabe destacar una miniseria británica titulada Dead Set que parte de la premisa más original que se ha visto en el viejo continente en mucho tiempo. El apocalipsis ha llegado a las islas en forma de ataque de muertos vivientes, zombies, que están masacrando a la población. Pero un grupo de personas viven ajenas a todo el tinglado, los concursantes de Gran Hermano. Con esta idea, donde en cada capítulo se nos recomienda ver la serie en un cuarto a oscuras y solos, el Canal 4 inglés da una lección de buen hacer y logra que una serie del viejo continente de la vuelta al mundo.



Ya en el panorama nacional, destacar el final de Los serrano, serie alargada hasta el infinito y con uno de los finales más bochornosos vistos en la televisión española, con un Antonio Resines obligado a hacer el cafre desde muchas temporadas atrás y una premisa compartida con la gran mayoría de series patrias, el sexo a tutiplén, la revolución hormonal, el follar por follar. Así, asaltaron nuestras pantallas cosas como Física o química y continuaron desmotrando que la policia española esta llena de imbéciles con Los hombres de Paco. Por suerte, no todos los canales apuestan por series donde sus protagonistas rozan el ridículo continuo y así tenemos producciones tan notables y divertidas como Camera Café o Qué vida más triste, que apuestan por un humor mucho más inteligente y que, aunque algo repetitivo como en el caso de la serie de Luis Varela y compañía, aún mantiene esa fuerza capaz de hacernos reir.
Pero si una serie copa todo el éxito posible en España esa es, sin duda, El internado. Serie muy bien recibida por el público y que, aunque sólo he visto capítulos sueltos y me parezca un simple intento de emular otras producciones yankis, no hace mal a nadie y sirve para que los espectadores no olviden a la gran Amparo Baró y disfruten con los jovenes actores que la protagonizan. Mención especial para El castigo, miniserie dirigida por Daniel Calparsoro que consiguió unos índices de audiencia muy buenos y que, obviando el pésimo e insultante "homenaje" final a La naranje mecánica, tenía la calidad técnica suficiente como para demostrar que en España también podemos hacer buenas series de ficción.



Hasta aquí el pequeño resumen del año televisivo. En los próximos días analizaremos el mundo de los videojuegos y el del cine, sectores cada vez más alejados en las cifras de recaudación y, sobre todo, en lo referente a calidad y diversión.

Resumen 2008: videojuegos.
Resumen 2008: cine.