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09 junio, 2009

Sobre Terminator

El viernes pasado se estrenó en España Terminator Salvation, la nueva entrega de una saga que nunca debió pasar de las dos partes. Porque, a pesar de las buenas intenciones de Jonathan Mostow y su Terminator 3: la rebelión de las máquinas, todo fue a peor. Era muy difícil que alguien que no fuese James Cameron lograra mantener el nivel. Incluso con Kristanna Loken luciéndose. Ahora nos ha llegado una cuarta entrega diferente a las demás (que aún no podido ver, espero hacerlo esta semana) y que no por ello estará a la altura de las anteriores obras de Cameron. Y de eso voy a hablar hoy aquí, de las dos magníficas primeras entregas, culpables en buena medida de catapultar al cine de acción/ciencia ficción a unos estándares de calidad que pocos directores han logrado (aunque haberlos haylos, logicamente).



Cuando se estrenó The terminator en 1984, seguramente eran pocos los que apostaban por ella. James Cameron, su director, era el responsable de Piraña 2, una de las más infectas cintas que habían visto la luz a principios de los 80. El malo de la función era Arnold Schwarzenegger (Arnie a partir de ahora), que había conseguido cierta popularidad con las películas de Conan el bárbaro, pero que no dejaba de ser un armario sin demasiadas dotes actorales. Para remate, la película despedía un tufillo a serie B que echaba para atrás. Pero algo hizo que todo funcionara a la perfección. Cameron desmostró ser un artesano de las escenas de acción y sacar oro del limitado presupuesto. Arnie se convirtió gracias a su personaje en una de las más recordadas máquinas asesinas del cine y los efectos visuales del, desgraciadamente, fallecido Stan Winston marcarón un punto de inflexión. Además, no podemos olvidar a Linda Hamilton y a Michael Biehn, los luchadores incansables perseguidos por el Terminator. Por supuesto, decir que esta primera entrega es perfecta es absurdo, pero todo aquel que la haya visto habrá disfrutado con las secuencias de acción, con la agobiante sensación de persecución incansable por parte del simpático robot. Era cuestión de tiempo y de reconocimiento que Cameron se dispusiera a rodar una segunda entrega.



No fue hasta 1991 cuando el director canadiense estrenó Terminator 2: el juicio final. En esta ocasión el presupuesto era mucho mayor (aunque aún irrisorio teniendo en cuenta las ganancias y lo que han costado las últimas entregas), Arnie era el bueno de la función y los efectos especiales adquirieron un protagnismo peculiar. Era la primera vez que el público salía tan alucinado del cine, con unos efectos digitales innovadores y siempre usados en beneficio de la historia a la vez que del espectáculo. Sin olvidar, por supuesto, los efectos clásicos de animatronics y maquillaje, verdaderamente sosprendentes. Cameron daba el cierre más lógico a una saga que en nada desmerece de las mejores películas de género y que siempre mantuvo un nivel de calidad altísimo. Esta segunda parte forma parte de ese selecto grupo de secuelas que son iguales, o incluso mejores, que la original. Arnie se confirmó como super estrella del cine de acción, Linda Hamilton sufrió un impresionante cambio y evolución en su personaje, llegando a ser una de las más recordadas heroínas del cine de acción/ciencia ficción, descubrimos al hoy perdido Edward Furlong y tuvimos pesadillas con el malo de la función, un Robert Patrick sensacional encarnando al líquido T-1000.



Es complicado destacar a un único responsable de todo este fenónemo dentro del cine palomitero de calidad. No conviene olvidar la música de Brad Fiedel, la foto de Adam Greenberg y los ya citados efectos de Winston. Pero me gusta ver en la figura de James Cameron al realizador palomitero de calidad. Él es el responsable de la brutales secuencias de la comisaria de la primera entrega o de la persecución por los canales de Los Ángeles de la segunda. Él hizo un primer plano a un animatronic de Arnie sacándose un ojo y despellejandose un brazo, porque le importa un bledo la clasificación por edades en beneficio de la historia. Sólo Cameron puede presumir de encender puros con billetes de cien dólares, siendo el director más taquillero de la historia del cine gracias a su Titanic con la que, además, se llevó 3 Oscars en una noche. Además, es bueno recordar que dirigió Aliens, otra de esas segundas partes que todo el mundo señala como sobresalientes y memorables (y que, personalmente, considero la tercera en discordia dentro de su triplete mágico, compuesto por las dos terminator y esta revisión de Alien). Este año estrenará, tras más de una década en blanco, Avatar, con la que promete revolucionar el cine. No es el mejor director de todos los tiempos, pero es el ejemplo a seguir para todos aquellos que quieran aunar espectáculo y calidad.



Terminator en la Wiki: 1 y 2.

15 abril, 2009

George A. Romero (III)

Si hubiera que analizar el por qué del cine de Romero, tendríamos que acudir a los acontecimientos que se vivían en los años 60, en plena Guerra Fría, de hecho, algunos vieron en La noche de los muertos vivientes un alegato anticomunista, cosa por otra parte completamente absurda, ya que el amigo se ha posicionado claramente a la izquierda con sus posteriores películas, en especial en Zombie, donde la crítica al capitalismo era palpable y, sobre todo, en La tierra de los muertos, donde dejaba por los suelos a los que tienen el poder y a las grande corporaciones. Pero lo mas llamativo del cine zombie de Romero es el cariño que muestra por estas criaturas. Realmente, no son los malos de la función, siempre se termina demostrando que el verdadero enemigo es el propio ser humano y que es él mismo el que ha terminado con su mundo.
La época en la que Romero empieza con su cine, es sin duda una de las mejores para el 7º arte, debido a acontecimientos históricos como la guerra de Vietnam, que posteriormente se convertira en una género en si misma, con grandes obras como Apocalypse Now o Platoon. Es a finales de los 60 y en toda la década de los 70 cuando surgen grandes nombres del cine contemporáneo como Martin Scorsese o Steven Spielberg (que precisamente debuta con una gran película de intriga, El diablo sobre ruedas). Además, será en los años 70 cuando se estrenan obras capitales para el cine de terror, como La matanza de Texas en el 74, La noche de Halloween en el 78, La última casa a la izquierda en el 72, Las colinas tienen ojos en el 77, Tiburón en el 75 o Alien en el 79. Por lo tanto, George A. Romero puede considerarse (aún siendo bastante desconocido para el gran público) uno de los genios del terror, junto a otro grandes como Carpenter, Craven o Tobe Hooper (aunque éste nunca fue capaz de superarse tras La matanza..., a pesar de Poltergeist).


En la actualidad, el cine de terror está bastante degenerado y, salvo excepciones, ni produce pánico ni nada, sólo asco (véase Hostel, historia mala, pero excelentemente filmada) y vergüenza ajena, en especial por el cine japonés, que no deja de repetirse una y otra vez, sin aportar ideas nuevas y siempre sobando el mismo personaje, la niña de pelos mojados sobre el careto. Eso dió miedo una vez, pero se acabó a la segunda. Pero también tenemos que reconocerle el acierto al cine asiático, ya que gracias a ellos disfrutamos de ese peliculón llamado La señal, posteriormente remakeado por Hollywood, donde Naomi Watts estaba excelente, como siempre.
Curiosamente, algunas de las mejores pelis de terror de los últimos años han tratado sobre el tema zombie. La que dió el pistoletazo de salida fue la excelente 28 días después, cinta británica de Danny Boyle, rodada con poco presupuesto y con cámara digital, dotando al conjunto de una sensación de agobio y tensión poco habitual en el cine actual. Muy bien interpretada y con un desarrollo de personajes bastante bueno, 28 días después nos cuenta como un extraño virus ha contagiado a las personas con rabia, volviéndolas asesinas y destruyendo a la humanidad (o no).
Después llegaría Amanecer de los muertos, remake de Zombie, dirigido por el novato Zack Snyder. Me atrevería a decir que es la peli de zombies definitiva, por su grado de perfección técnica, por su excelente guión (en el que los personajes, aún siendo estereotipos, actuan con lógica), por la fuerza visual del conjunto y por las excelentes interpretaciones. Y es que, si Sarah Polley es la protagonista, algo tendrá esta cinta para que una de las reinas actuales del indie salga en ella. Especialmente recomendables los primeros diez minutos y quedarse a ver los créditos. La edición en DVD, superfriki y muy buena.
La última de estas joyas es Zombies party de Edgard Wright, otra cinta británica, pero esta vez en clave de comedia super negra. Desde luego es una de las grandes joyas de los últimos años, una cinta que sonsigue mantener la sonrisa constante, con sutiles golpes de humor inteligente hasta su primera mitad, convirtiéndose en toda una cinta de terror hacia el final, con efectos gore muy sorprendentes y presentándonos una situación muy complicada (un grupo de supervivientes encerrados en una bar, con una única arma y sin salida posible).



¿El futuro de los zombies en el cine? El propio Romero rodó El diario de los muertos, que se estrena en España este mismo viernes y películas como Planet Terror, de Robert Rodriguez o Dead set, serie británica altamente recomendable ayudan a perpetuar el mito. Además, se prepara la adaptación de Guerra Mundial Z, que producirá el mismo Brad Pitt. También tenemos las decenas de juegos que usan a los zombies como arco argumental (los primeros Resident Evil, Left 4 Dead, etc.). Y, a pesar de basuras como la adaptación de Resident Evil al cine, el subgénero zombie siempre será un filón importante para los cineastas y amantes del cine más gore y original, por lo que se augura un futuro interesante a estos muertos vivientes.

George A. Romero: Parte 1 y Parte 2.

08 abril, 2009

George A. Romero (II)

Con las dos primeras partes convertidas en todo un éxito fílmico y con montones de fans y seguidores a lo largo de todo el mundo, Romero comenzó a idear la que sería la última historia de una trilogía que llegaba a su fin. En 1985, siete años después de Zombie, se estrenaría El día de los muertos, una película inferior respecto a sus predecesoras y con una clara línea dramática y, por momentos, excesivamente gore. En esta ocasión, el mundo está completamente dominado por los muertos vivientes, con una proporción de 400.000 zombies por cada humano vivo. La situación es totalmente dramática y apocalíptica. A pesar de todo, un pequeño grupo de supervivientes, compuesto por varios militares, científicos y expertos en transporte y comunicaciones, viven bajo tierra en un búnker del gobierno. Allí, surgirán las tensiones entre ejército y doctores, por culpa de unos extraños experimentos que se están llevando a cabo.
Romero da el protagonismo absoluto a un mujer, la única del grupo protagonista, que tendrá que soportar los alardes machistas de sus compañeros y sobrevivir como buenamente pueda. Pero Romero no cae en el error de convertir a nuestra chica (explendida, en casi todos los sentidos, Lori Cardille) en una supermujer conocedora del uso de armas, sino que vemos a una mujer normal y corriente, que debido a la situación, sabe lo que tiene que hacer para sobrevivir, cueste lo que cueste. El resto del reparto, en especial los amigos de nuestra protagonista, están bastante bien en sus papeles, aunque Romero cae en el topicazo de convertir a los militares en los culpables de la masacre. Es decir, no hay ni malos ni buenos, pero sin duda, los del ejército son los más cabrones (sobre todo el odioso personaje de Joseph Pilato).
El día de los muertos es la más aburrida de todas las que componen la tetralogía, debido al tono adulto que se quiso imprimir a la cinta, con diálogos alargados hasta el infinito y que, a pesar de su buen comienzo, no termina de arrancar hasta pasado un buen rato. Eso si, su final es totalmente impresionante, con un despliegue de medios especiales de maquillaje alucinante, a cargo de Tom Savini otra vez, más teniendo en cuenta el ínfimo presupuesto de la cinta (tres millones de dólares). Todo el gore que no pudo realizarse en años anteriores, está aquí exageradamente realizado, con humanos partidos en dos, cabezas arrancadas de cuajo, brazos amputados y lo que más gusta rodar a Romero, cuando los zombies se alimentan, convirtiéndo la escena en algo dantesco y desagradable.



Romero opta en esta ocasión por una final más feliz, un poco más edulcorado de lo normal, en el que los que son muy malos mueren y los que son muy buenos sobreviven, dejando a un lado visiones pesimistas, como hizo en sus dos anteriores trabajos sobre el tema. Pero sin duda, lo más llamativo de esta tercera parte es Bub, también conocido como el colega zombie. Por primera vez, se nos muestra a un zombie "bueno", que desarrolla ideas, adquiere conocimientos e, incluso, logra tener sentimientos (en lo bueno y en lo malo). Aunque este personaje levanta odio y pasión a parte iguales, lo cierto es que, independientemente de que nos guste o no, el actor Sherman Howard logra un buen trabajo bajo el abundante maquillaje.
El día de los muertos estuvo rodeada de polémicas, debido a las presiones de la productora para que Romero hiciera una peli de clasificación R (menores acompañados). Había dos alternativas, o Romero veía limitada su creatividad en beneficio de la productora, o se jugaba el todo por el todo y se quedaba con menos de la mitad del presupuesto pudiendo estrenan una peli sin clasificación y que fuera lo que Dios quisiera...como era de esperar, Romero mandó al carajo a la productora y nos regaló el festival gore del final. Otras curiosidades: se tenía que maquillar a Lori Cardille para que pareciera una chica más dura, por primera vez en la saga un zombie dice una frase y los vecinos de Pittsburg se implicaron a fondo con su paisano, participando como extras en las escenas de multitudes zombies.
Parecía que Romero había dejado su saga fantástica finalizada. Pasaron los años y nadie fue capaz de ocupar su trono en el cine zombie, aunque por desgracia no se convirtió en rey del terror porque sus películas no llegaban al nivel de su famosa saga. Pero su nombre estaba ya ligado a los genios del género, como John Carpenter o Wes Craven. El subgénero zombie quedó relegado a la serie B (en muchos casos hasta la serie Z). Pero llegó el siglo XXI y con él, una especie de resurgir de este tipo de cine, con dos obras maestras básicas, la británica 28 días después y Amanecer de los muertos (curiosamente, remake de Zombie). Romero, posiblemente animado por el éxito de estas historias, comenzó a trabajar en La tierra de los muertos, estrenada en el año 2005, veinte años depués de cerrar su trilogía.



En esta ocasión, el mundo está totalmente divido. Los zombies son los amos y señores de la Tierra mientras que los humanos viven como pueden en ciudades amuralladas. Pero ahora el peligro no está en los muertos vivientes, está en los propios seres humanos, que incapaces de ayudarse mutuamente, han quedado separados en clases sociales extremas, muy pobres y muy ricos, estos últimos, cómodamente afincados en altos y seguros rascacielos, con tiendas, restaurantes de lujo...Un grupo de valientes, salen diariamente al mundo exterior, para recoger víveres y medicinas, fuertemente armados y en un vehículo único, el azote de los muertos (título incial de la cinta).
Como era de esperar, Romero da el protagonismo a las clases más desfavorecidas, a los pobres que luchan día a día por sobrevivir, mientras que los ricos son vistos como unos verdaderos seres despreciables, que sólo miran por su bienestar. Pero los verdaderos protagonistas son los zombies, que viven "agrupados" y "liderados" por un zombie de color (de nuevo el Romero progre) capaz de disparar y matar a uno de los suyos si está sufriendo. Vemos zombies que van de la mano, otros que "usan" sus herramientas y armas por lo poco que recuerdan de sus vidas anteriores...
Dennis Hooper, John Leguizamo, Simon Baker y Asia Argento (la hija de Dario, produtor de Zombie) son los protagonistas. Se nota que Romero quería caras algo más conocidas que dieran algo de nombre a la cinta. Además, se nota que el presupesto es más elevado que nunca, con efectos digitales bastante aceptables, aunque nunca usados en exceso (cosa de agradecer) y con unos (de nuevo) increibles efectos de maquillaje de Greg Nicotero (el genio actual en este campo). Bien racionada con dosis de gore salvaje (comilonas zombies, cabezas que revientan, miembros amputados de cuajo...), la cinta tiene muchos momentos de acción, convirtiendo su guión en el más flojo, pero en el más entretenido. Y, por supuesto, dejando sitio a la crítica social, donde se pone a caldo a los que tienen el poder y a los que tienen las armas.
Como curiosidades destacan sobre todo los mútiples cameos, desde Tom Savini, hasta los chicos de Zombies party pasando por la hija de Romero...y, por supuesto, el pleno apoyo de los ciudadanos de Pittsburg, que vieron como la producción se alejaba de su pueblo por cuestiones económicas (pero siempre manteniendo el cariño por su paisano).

George A. Romero: parte 1
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01 abril, 2009

George A. Romero (I)

Hace ya mucho tiempo, cuando comencé con esto del blog y nadie me leia, más o menos como ahora, escribí un especial sobre George A. Romero, uno de mis directores de terror favoritos. Lo hice, sobre todo, porque pretendía saber más sobre el hombre de las enormes gafas y porque el subgénero del cine de zombies me vuelve loco. Así que, sin más dilación, os dejo con este pequeño homenaje al señor Romero (SPOILERS).



En 1968, un chaval de 28 años creó (mejor dicho, mejoró y revolucionó) uno de los subgéneros más impactantes y llamativos del cine de terror, el de zombies o muertos vivientes. Su nombre era George A. Romero y la película se titulaba La noche de los muertos vivientes. Romero comenzó su carrera cinematográfica llevándole los cafés a Alfred Hitchcock en Con la muerte en los talones, para posteriormente llevárselos a Jack Lemmon en alguna que otra comedia. Cuando descubrió que Hollywood no era lo suyo, decidió apartarse de la industria y seguir su camino. En su ciudad natal, Pittsburg (escenario de algunas de sus obras), conocería a John Russo, amiguete con el trabajaría en su propia empresa de publicidad y con el que conseguiría el dinero necesario para rodar una película en blanco y negro. Así, con un presupuesto ajustadísimo, rodando en ocasiones 24 horas seguidas y con la colaboración de su pueblo casi al completo, Romero realizó su impresionante debút tras las cámaras.
La noche de los muertos vivientes tuvo un tremendo éxito en las sesiones golfas de EEUU, convirtiéndose en todo un taquillazo (teniendo en cuenta su minúsculo presupuesto, claro) y en un pequeño éxito de crítica. En la cinta vemos como un grupo de supervivientes se ocultan en una granja para intentar pasar la noche y escapar de unos extraños seres que devoran a las personas. Nadie sabe qué son, algunos dicen que personas enfurecidas, otro que son radicales y anarquistas, otros que es un virus que convierte a las personas en asesinos...pero con el paso de las horas, se descubrirá con son muertos que han vuelto a la vida, debido a unas radiaciones nucleares.



Romero lográ crear escenas de verdadera tensión, gracias a la buena dirección de actores y a su habilidad narrativa. Es capaz de hacer que temblemos de miedo con una simple televisión o con una puerta entreabierta. Las escenas de gore supusieron un gran avance, a pesar de que hoy en día puedan verse como algo flojas, pero están muy bien logradas y son totalmente necesarias. Romero concede el protagonismo a un personaje afroamericano (Duane Jones), que se convierte en el antihéroe perfecto. El resto de personajes están muy bien dibujados, aunque hoy en día puedan parecer estereotipados (especialmente, Karl Hardman en su papel de padre histerico y protector). Sin duda alguna, La noche de los muertos vivientes se convirtió en todo un clásico del cine de terror y en un ejemplo a seguir para los directores con bajos presupuestos (ojo, porque en algunos momentos, la cámara hasta se desenfoca o deja a los actores fuera de plano, lo que crea una sensación de realismo y acojone sublime). Su final es uno de los más pesimistas que se recuerdan y es recomendable ver hasta el último fotograma para no perder ningún detalle. Como curiosidades, destacar que la cinta se estrenó sin calificación, que el responsable de los derechos de autor los vendió por cuatro perras y la cinta es de dominio público y que fue un tremendo éxito en España en las sesiones nocturnas.



Diez años después, Romero decidió retomar la historia donde la había dejado. Así nació Zombie, también conocida como Dawn of the dead (título yanki). Esta vez contó con la colaboración del director italiano Dario Argento, que se aseguró un buen pellizco con los derechos europeos de la cinta. De hecho, existen diferentes versiones de la historia, siendo Zombie la versión que se pudo ver en España (actualmente existe una edición en DVD con todas las versiones, pero no estoy seguro de su venta por estas tierras). En esta ocasión, la historia cuenta como cuatro amigos se refugian en unos grandes almacenes, viendo que el número de muertos vivientes empieza a ser preocupante.
De nuevo el protagonismo recae en un actor negro (excelente Ken Foree) y Romero dota al personaje femenino (Gaylen Ross) de una mayor fuerza. La utilización de unos increibles efectos de maquillaje (del genio Tom Savini, que aparece brevemente como motero) han pasado a la historia por su realismo (teniendo en cuenta el año de producción, 1978) y, en especial, por la escena en que un zombie recibe un machetazo en la cabeza. Además, Romero hace una crítica al capitalismo y al consumismo brutal, moviendo la cámara con mano maestra por el centro comercial y, de nuevo, ofreciendo un final pesimista, aunque mucho más positivo que el anterior. Y lo mejor de todo es que Romero demuestra que el verdadero problema es el ser humano, cuando unos asaltantes entran en el centro comercial, montando el follón y dejando entrar a los zombies, convirtiendo el escenario en una matanza. Además, convierte a uno de los personajes principales en un autentico loco, que se empeña en hacerse el valiente, con sus trágicas consecuencias. Para muchos es la mejor de la saga, aunque personalmente, creo que le falta un poquitín para alcanzar a su predecesora.
Como curiosidades destacan que el equipo de rodaje sólo pudo trabajar de noche, cuando las tiendas estaban cerradas, aunque tuvieron el apoyo de casi todos los comercios. Se trabajó duramente en una cabeza zombie explosiva, pensada para ser disparada a bocajarro, pero posteriormente fue usada en la escena de antidisturbios que abre la cinta en una persona normal. En la misma escena, la mayoría de los agentes, bomberos y técnicos que aparecen son verdaderos miembros de la policia, que se presentaron voluntarios, sin cobrar un duro. Se rumorea que existen diferentes finales, cosa que confirma Ken Foree y desmiente Romero. El propio Romero aparece en la cinta vestido de Papa Noel, subido en una moto. La MPAA (encargada de calificar las pelis en EEUU) amenazó a Romero con ponerle la clasificación X a su película...Romero pasó de ellos y se encargó de endurecer el gore.

30 diciembre, 2008

Resumen del 2008: cine

Para concluir con el resumen del año 2008 en Ocio Noticias vamos a hablar de cine. El cine, ese arte que aporta la gran mayoría de noticias al blog y que este año ha sido de una calidad muy discutible. Con los dedos de una sola mano sería posible contar las películas verdaderamente interesantes o llamativas. Pero no todo han sido malas noticias. 2008 comenzó de una manera bastante notable, al igual que todos los años, con la llegada a las carteleras de todas las películas nominadas a los Oscar. Y aunque servidor sentía predilección por esa joya única titulada There will be blood (con su horrible traducción al español, Pozos de Ambición), la gran triunfadora de la 80ª Edición de los Premios de la Academía usamericana fue No es país para viejos, la vuelta al cine de calidad de los hermanos Coen. Pero si hubo un premio que se celebró con especial intensidad en nuestro país ese fue el primer Oscar recibido por un actor español, Javier Bardem. El hombre que dijo "no" a Spielberg en Minority Report y que fue sustituido por Colin Farrell tuvo la suerte de su lado al interpretar al mítico asesino Anton Chigurh, una evolución con peluca del psicópata interpretado por Peter Stormare en otra cinta de los Coen, Fargo.
Pero los primeros meses del año fueron una excepción. Las salas de cine se llenaban de absurdos remakes y películas que sólo sabían adaptar sin chispa de gracia libros, videojuegos o cómics. Pero de entre toda esa marea de remakes sin sentido y de pésima calidad apareció una joya inesperada, John Rambo. El regreso del mítico soldado interpretado por una viejo Stallone, que con más de 60 añazos en sus amplias espaldas se cascó una película de acción como las de antes, sin concecesiones, llena de violencia visual y con un guión más bien escaso. Pero rodó con tanta seguridad que la cinta resultó, al menos para los amantes del cine de acción ochentero, un sopló de aire fresco entre tanto adolescente gritón y sin gracia.
El cine español tuvo un año realmente malo en cuanto a calidad y de las pocas películas capaces de superar el millón de espectadores, sólo una era de producción 100 por 100 patria, Mortadelo y Filemón: misión salvar la Tierra (que no he visto ni veré). Pero resulta llamativo qu
e 2008 fuese el año en que el cine español más innovó con cintas del estilo Los cronocrímenes o 7 días, autenticas maravillas, muy originales, que no recaudaron ni la mitad de lo que merecían por la ausencia de marketing cinematográfico, que no existe en este país, porque son unos negados que sólo saben llorar y quejarse cuando tienen tres o cuatro películas al año capaces de hacer muy buenos números.


Pero 2008 también sirvió para estrenar cintas atrasadísimas en nuestras salas, la gran mayoría por motivos que escapan a la comprensión de cualquier cinéfilo. Así, títulos como La noche es nuestra, El tren de las 3:10, Rescate al amanecer, My blueberry nights o The Fall, el sueño de Alejandría, llegaron a nuestras pantallas o reproductores caseros, algunas hasta con dos años de retraso, dándonos la posibilidad de disfrutar lo que en otros países ya vieron hace tiempo.
También fue el año en que dos cintas europeas arrasaron en los premios y, en menor medidad, en taquilla. La primera de las más importantes fue 4 meses, 3 semanas, 2 días, desde Rumanía. Estrenada a principios de año, venía a cubrir un espacio fílmico desconocido por el gran público, el de los países del este, con una historia dura, tremendamente realista y de gran impacto social. La segunda en import
ancia fue Gomorra, adaptación de la novela homónima de Roberto Saviano, que otorgó a Italia, muchos años después de La vida es bella, el trono del cine europeo en el mundo.
Pero 2008 tuvo otros dos protagonistas destacados, ambos llegados de Hollywood. Uno de ellos, con látigo y sombrero, el otro, guardian de una megalópolis corrupta y viciosa. Indiana Jones regresó a las pantallas con la cuarta entrega de sus aventuras, una especia de fritanga de todas las partes anteriores, con cierto regusto nostálgico, que hizo buena caja pero no terminó de convencer a su
s fans de toda la vida. Y, por su parte, el retorno del Batman más realista, El caballero oscuro de Gotham, esta vez enfrentado a su mayor enemigo, el Joker. Interpretado por Heath Ledger, muerto de manera repentina cuando la cinta no estaba ni montada, pasará a la historia como la primera cinta capaz de usar Internet como medio publicitario en su máxima expresión, por convertirse en la cuarta película más taquillera de la historia y por conseguir que un film palomitero se convirtiese en una delicia para la crítica, que no dudó en clasificarla como una de las mejores del año.



Y, a la espera de que comiencen a llover las películas "premiables" a principios de 2009 y confiando en que el nuevo año traiga algo de originalidad a nuestras salas, una cinta de animación se llevó todos los elogios posibles. Con una idea original y sencilla, homenajeando al cine mudo y a la ciencia ficción, los señores de Pixar nos regalaron a un nuevo personaje entrañable y tremendamente atrayente, el robot Wall-E. Con una primera mitad realmente soberbia, los chicos de Pixar demostraron que en esto de la animación no tienen rival alguno (exceptuando al maestro Miyazaki, al que ellos mismo idolatran) y ofrecieron una nueva muestra de calidad técnica y argumental, que ningún otro estudio puede dar hoy en día.
Por su puesto se quedan muchas películas sin mencionar, como la nueva de Clint Eastwood, que no he podido ver, o todas esas cintas que por falta de promoción o, simplemente, porque es imposible que salgan de sus países a través de los canales normales de distribución, nunca llegan a las salas. Lo cierto es que el cine de Hollywood, el de las superproducciones, lleva con la originalidad muerta desde hace un tiempo, incapaz de dar a los espectadores nada bueno que echarse a la boca. Resulta significativo que de todas las cintas nominadas a los Oscar, los premios cinematográficos más importantes le pese a quien
le pese, no hubiera ni una por encima de los 50 millones de presupuesto, lo que hace indicar que el blockbuster, el cine de palomitas, ni atrae ni entretiene, aún siendo sus principales objetivos (amén del recaudar millones y millones). Esperemos que 2009 nos deje algo más de buen cine para degustar y que, al menos, siempre tengamos en el horizonte un próximo estreno marcado en nuestro calendario.



Resumen 2008: televisión.
Resumen 2008: videojuegos.



29 diciembre, 2008

Resumen del 2008: videojuegos

La nueva generación de consolas vive en una nube. Las cifras de ventas son inmejorables y las recaudaciones del sector superan con creces cualquier otro soporte relacionado con el ocio. El año 2008 siempre será recordado por los jugones de medio mundo como el mejor en lo referente a calidad y variedad. La guerra entre los usuarios de Playstation 3 y X-Box 360 alcanzó niveles insospechados y la lucha por el poder entre Sony y Microsoft hizo que olvidaramos la novísima y original Nintendo Wii, plagada de titulos pero incapaz de encontrar un juego que supiera exprimir al máximo las posibilidades de la consola, lo que llevó a muchos a considerarla una simple modernización de la Game Cube.
Lo cierto es que, mientras que el nivel de ventas de Wii en el mundo rozaba lo imposible, Sony perdió la exclusividad de dos de sus juegos estrella, Final Fantasy y Tekken, lo que agudizó aún más la ya mencionada guerra por el poder e hizo a los jugones de Play 3 perder los nervios en más de una ocasión. Pero ante todos estos temas polémicos llegó Metal Gear Solid 4 para dejar impresionado a todo el mundo. La nueva aventura de Solid Snake, con un aspecto viejo y cansado muy atrayente, posicionó a la consola de Sony en un puesto privilegiado, al contar con un autentico "vende consolas" entre su católogo, algo que también lograría en menor medida a finales de año Little Big Planet.
Sony apostó fuerte por God of War: Chains of Olimpus, otra maravilla en todos los sentidos, que dio a la portatil de la empresa, PSP, un juegazo a la altura de las espectativas. 2008 también se recordará por el intento de Electronics Arts para recuperar el trono, con la resurrección del Fifa 09 como buque insignia de los simuladores de fútbol y, especialmente, con Dead Space, el verdaderamente terrorífico título multiplataforma que recuperaba el espíritu de films como Alien, adaptado al mundo consolero.



Por su parte, Microsoft optó por rebajar el precio de su X-Box 360, consiguiendo un incremento de ventas en Europa nunca visto y alcanzado el primer puesto en las listas de recaudación en Japón, algo inaudito en el país del sol naciente, donde nunca en la historia una empresa no nipona había alcanzado tan privilegiada posición. Además, modernizaron la interfaz de la consola y consiguieron que 19 millones de personas utilizaran la Nueva Experiencia Xbox, fallos incluidos, que incluía entre sus interesantes novedades la posibilidad de instalar los juegos en el disco duro, solucionando así el problema del ruido de la consola, uno de los más mencionados por los usuarios.
En lo relacionado con los propios videojuegos, Fallout 3 (tambien en Play 3)y Fable 2 recibieron aplausos por parte de la crítica y consiguieron vender una buena cantidad de ejemplares. También apareció Left 4 Dead, una interesante propuesta multijugador donde un grupo de personas deben sobrevivir a un ataque masivo de zombies.
Pero si hubo un juego con nombre propio, que generó multiples rumores, cuya campaña de marketing nos acompañaba hasta en la sopa y que venía a reforzar el catálogo en exclusiva de la consola norteamericana fue Gears Of War 2. Considerado por muchos como una simple expansión de la primera entrega, lo cierto es que repité todo lo visto con anterioridad, pero dándole una intensidad y una duración muy superior, añadiendo interesantes mejores como el modo Horda, que proporciona horas y horas de diversión. Sus responsables dieron algo más de intensidad argumental a la historia, inexistente en la primera parte, y mejoraron aspectos técnicos y jugables, convirtiendo al juego en una experiencia brutal.



En lo referente a PC y entre la enorme variedad de títulos, destacar de manera especial la nueva expansión del juego on line con mayor número de usuarios, World of Warcraft. Bajo el título Wrath of the Lich King, la nueva obra de Blizzard vendió millones de copias y afianzó el liderazgo de la compañía en el mundo de los juegos de Internet. Muy atenta con sus usuarios, la empresa americana siguió apostando fuerte por los juegos de rol, además de regalar los primeros avances de su Diablo III, que seguro romperá moldes en su salida.
Pero si 2008 tuvo un protagonista, ese fue Grand Theft Auto IV. La historia de Nico Bellic, un inmigrante de Europa del Esta que llega a Liberty City (una espectacular copia de Nueva York) para ganarse la vida junto a su primo Roman, consiguió el mayor número de ventas de la historia del sector, con unos primeras días tras su salida al mercado, donde rompió moldes. La crítica especializada coincide en destacarlo como una verdadera obra de arte, con un nivel técnico insuperable y con una historia digna de las mejores películas del género, a la altura de Uno de los nuestros de Scorsese. Quizás la enorme
cantidad de misiones terminen resultado repetitivas y poco originales comparadas con el genial y divertidisimo GTA: San Andreas, pero la compañía RockStar demostró su estado de maduración y nos regaló el que posiblemente sea el mejor juego del año 2008.
Dejando muchos juegos sin mencionar, por la imposibilidad de disfrutarlos, lo cierto es que la industria del videojuego pasa por uno de los mejores momentos de su historia, superando con creces los niveles de recaudación de la industria cinematográfica y discográfica. Las posibilidades que ofrece este sistema de ocio, más la capacidad creativa y artística que aún queda por desarrollar, hacen de los videojuegos la opción de negocio y laboral más llamativa de los próximos años.



En el último resumen del año 2008 analizaremos el decepcionante año de cine, casi con seguridad el más flojo de la década, que demuestra el estado de atontamiento de los creativos y la muerte de la originalidad, con especial hincapié en la marabunta de chorradas provenientes de Hollywood.

Resumen 2008: televisión.
Resumen 2008: cine.

28 diciembre, 2008

Resumen del 2008: ficción televisiva

Comenzamos el resumen a este año 2008 hablando sobre televisión, sobre las series de ficción que tantas alegrías y decepciones están causando desde hace uno escasos 3 ó 4 años, cuando comenzó la que muchos denominan como "Edad de oro de la ficción televisiva". Y qué mejor manera de hablar sobre series de televisión que destacando el tremendo éxito de la mayor parte de la producción que sale de EEUU y que llega a millones de espectadores europeos y sudamericanos gracias a Internet, en la mayoría de las veces gracias a programas P2P, consiguiendo que casi todos los días de la semana el aficcionado medio tenga algo que ver, algo que desgustar e, incluso, devorar según que serie.
Pero este 2008 que ya termina siempre será recordado por la Huelga de guionistas que azotó a la producción norteamericana a principios de año y que logró con sus presiones y apoyos gremiales dejar una buena parte de títulos con las temporadas incompletas y a millones de fans al borde del colapso nervioso. Así, series como Heroes o Prison break, vieron acusada la calidad de sus primeras temporadas en detrimento de una salida fácil y rápida con la que hacer frente a la crisis del sector, un bache que en la mayoría de los casos no han sabido superar y ha supuesto la pérdida de interés de los espectadores cotidianos.
2008 fue el año en que la cadena privada HBO terminó dos de sus más respetadas series de ficción, Los Soprano y The Wire. Este canal, famoso por su independencia y por ofrecer verdaderas obras maestras para un público adulto e inteligente, sin problemas en mostrar todo el sexo y la violencia que crean necesarios, dio a conocer otra nueva propuesta bajo el nombre de True Blood, un nuevo bombazo a nivel televisivo y dio luz verde a una nueva temporada de Entourage, sobresaliente serie centrada en el mundo de Hollywood.



Pero, a pesar de la huelga, de cancenlaciones inesperadas y mil acontecimientos más, lo cierto es que otras series mantuvieron en vilo a los espectadores y consiguieron hacer aún más interesante el mundo que las rodea. Series como Lost, Battlestar Galactica o las comedias How I met your mother y The big bang theory, consiguieron mantener ante el televisor a todo su público y, en el caso de las dos primeras, crear unos cliffhangers tan interesantes que toda la información sobre los capítulos de su siguiente temporada es recibida como agua de mayo por todos los fans. Otras como House, Dexter o Californication continuaron posicionando a su público como incondicional y que, junto a todas las ya mencionadas y a las muchas que dejo en el tintero, hacen que la ficción norteamericana siga siendo de lo más interesante.
En el ámbito europeo cabe destacar una miniseria británica titulada Dead Set que parte de la premisa más original que se ha visto en el viejo continente en mucho tiempo. El apocalipsis ha llegado a las islas en forma de ataque de muertos vivientes, zombies, que están masacrando a la población. Pero un grupo de personas viven ajenas a todo el tinglado, los concursantes de Gran Hermano. Con esta idea, donde en cada capítulo se nos recomienda ver la serie en un cuarto a oscuras y solos, el Canal 4 inglés da una lección de buen hacer y logra que una serie del viejo continente de la vuelta al mundo.



Ya en el panorama nacional, destacar el final de Los serrano, serie alargada hasta el infinito y con uno de los finales más bochornosos vistos en la televisión española, con un Antonio Resines obligado a hacer el cafre desde muchas temporadas atrás y una premisa compartida con la gran mayoría de series patrias, el sexo a tutiplén, la revolución hormonal, el follar por follar. Así, asaltaron nuestras pantallas cosas como Física o química y continuaron desmotrando que la policia española esta llena de imbéciles con Los hombres de Paco. Por suerte, no todos los canales apuestan por series donde sus protagonistas rozan el ridículo continuo y así tenemos producciones tan notables y divertidas como Camera Café o Qué vida más triste, que apuestan por un humor mucho más inteligente y que, aunque algo repetitivo como en el caso de la serie de Luis Varela y compañía, aún mantiene esa fuerza capaz de hacernos reir.
Pero si una serie copa todo el éxito posible en España esa es, sin duda, El internado. Serie muy bien recibida por el público y que, aunque sólo he visto capítulos sueltos y me parezca un simple intento de emular otras producciones yankis, no hace mal a nadie y sirve para que los espectadores no olviden a la gran Amparo Baró y disfruten con los jovenes actores que la protagonizan. Mención especial para El castigo, miniserie dirigida por Daniel Calparsoro que consiguió unos índices de audiencia muy buenos y que, obviando el pésimo e insultante "homenaje" final a La naranje mecánica, tenía la calidad técnica suficiente como para demostrar que en España también podemos hacer buenas series de ficción.



Hasta aquí el pequeño resumen del año televisivo. En los próximos días analizaremos el mundo de los videojuegos y el del cine, sectores cada vez más alejados en las cifras de recaudación y, sobre todo, en lo referente a calidad y diversión.

Resumen 2008: videojuegos.
Resumen 2008: cine.

05 diciembre, 2008

Sed de sangre

Aprovechando el estreno de Crepúsculo, adaptación del nuevo furor literario para adolescentes de mismo título, y el aparente resurgir de las historias de vampiros, en Ocio Noticias vamos a hacer un breve pero amenos recorrido por el cine protagonizado por estos seres sedientos de sangre. Con la figura de Drácula como principal exponente, el cine de vampiros gozó de una excelente fama gracias a la productora Hammer allá por los años 50, 60 y 70, que se encargó de revitalar con cientos de producciones todo el submundo de los monstruos de serie B. Sin mas dilación, os dejo con cinco películas que todo buen amante del cine vampírico debería ver, sin ningún orden de preferencia, ordenadas por su año producción.

Vampiros de John Carpenter (1999): sólo alguien como Carpenter es capaz de poner su nombre como símbolo de distinción en una película. Y, aunque si bien es cierto que la cinta no es ninguna obra de arte, si consiguió en el momento de su estreno convertirse en una película imprescindible para los amantes de los chupasangres, por ofrecer todo el gore y sensualidad que caracteriza a este tipo de producciones. Protagonizada por un chulazo como James Woods, tuvo la osadía de mezclar de manera bastante notable el western con los vampiros, consiguiendo una de las más interesantes propuestas de los últimos años del conocido como genio del terror, un John Carpenter que seguiría perdiendo el rumbo con el paso de los años, pero que para sus incondicionales siempre será el maestro en estas lides tan terroríficas. Lo mejor de la historia, sus buenas dosis de gore con un ser humano partido de manera vertical, literalmente, y el mordisquito vampírico en la jugosa entrepierna de Sheryl Lee (¡Laura Palmer!).

Abierto hasta el amanecer (1995): con Robert Rodríguez en la dirección, George Clooney en su primer protagonista cinematográfico, Tarantino de secundario y guionista, robos, un interminable desierto y mucha carretera, parecía que nos encontrabamos ante una interesante road movie. Pero, de golpe y porrazo, nos vemos encerrados en La teta enroscada, hilarante nombre para un bar de carretera en el que todos sus trabajadores, bailarinas exóticas incluidas, son vampiros. Lo que empieza como un prometedor thriller por las carreteras de Texas termina convirtiéndose en una locura llena de gore y sexo, con escopetas cruzadas con bates de beisbol que forman cruces y uno de los trabajos de maquillaje más interesantes de Gregory Nicotero por aquellos años. Eso y, por supuesto, el espectacular baile erótico de Salma Hayek rodeada por una pitón, convirtieron a la cinta en la más redonda del director texano, que consiguió unir a la perfección cachondeo, gore, sexo y carretera en una cinta que homenajeaba a Tom Savini y que nos descubrió un poquito más de Juliette Lewis.

Drácula de Bram Stoker (1992): posiblemente la mejor de la lista. Dirigida por un Francis Ford Coppola al borde de la bancarrota en esa época, consiguió adaptar de manera más fiel (al menos en parte), la inmortal novela de Bram Stoker. Con Gary Oldman como el mítico chupasangre y Anthony Hopkins como Van Helsing (si, el mismo personaje que luego protagonizó una olvidable cinta con Huhg Jackman), la cinta tenía sus puntos fuertes en una conseguida recreación y una espectacular puesta en escena, que no escatimaba en sangre cuando el guión lo pedía y que consiguió contarnos una de las mas interesantes historias de amor vampíricas, la del conde por Mina Harker, la prometida de Jonathan idem, que quedará encerrado en el castillo del señor de la sangre mientras Drácula intenta ampliar su cama con una nueva concubina (una de ellas, Monica Belluci, cuando nadie la conocía). El éxito de la cinta salvó a Coppola de los números rojos en esa ocasión y dio a Winona Ryder la oportunidad de demostrar que entonces era una estrella y no la cleptómana de hoy.

Drácula (1958): otra vez el archiconocido personaje, pero esta vez interpretado por el actor que más veces se ha metido en su piel, Christopher Lee. En la versión dirigida por Terence Fisher se dio a la sangre la importancia que tiene en este tipo de historias, gracias en buena medida a los avances del Technicolor. Este tipo de producciones eran la apuesta principal de la productora Hammer por revitalizar el cine, no sólo de vampiros, sino de cualquier otro monstruo con historia tortuosa detrás, romántica si era posible. Así, llegarían a los cines de la época nuevos y coloridos filmes como Frankenstein, La momia, el Monstruo del lago y el propio Drácula que ya por aquel entonces tenía aficción por las jovencitas europeas desprevenidas, a las que engatusaba con su caballerosidad para luego darse una buena merendola.

Nosferatu (1922): obra clave dentro del expresionismo alemán. El cine mudo quería causar pánico con esta cinta y vaya si lo causó en su momento. Gracias al terrible aspecto del actor Max Schreck, el primer vampiro cinematográfico lució como nunca se había podido imaginar. Actor al que con el paso del tiempo se le fueron colgando más y más etiquetas e innumerables leyendas urbanas. Pero lo importante es que gracias al excelente uso del blanco y negro (lógicamente, no había otra cosa) y de los efectos de esos tiempos, la historia consiguió aterrorizar a los espectadores. Y eso que todo comenzó como una adaptación bastarda del Drácula de Stoker, sólo que sin licencias, algo que años más tarde se encargo de reclamar su viuda, que ganó los juicios y logró que los originales se quemaran...menos mal que las copias ya distribuidas por el mundo consiguieron salvar una de las obras más inmortales de la historia del cine.

29 octubre, 2008

Especial Halloween

Aprovechando que el día 31 de octubre se celebra la fiesta de Halloween (norteamericana por excelencia, pero que los españoles usamos como excusa para disfrazarnos y hacer el cafre), puede ser el momento perfecto para disfrutar de algunas películas de terror. Voy a limitar la lista a cinco historias, de diferentes épocas y de muy variados estilos cinematográficos, pero todas ellas muy válidas y verdaderamente terroríficas. Estan ordenadas por fecha de estreno. Por supuesto, hay SPOILERS a cascoporro.

5- Amanecer de los muertos (2004)
El debut en la dirección de Zack Snyder nos cuenta como el mundo se va a pique por culpa de los no muertos, que se hacen con el mundo en poco tiempo. Un grupo de supervivientes se refugiarán en un centro comercial. "Remake" de la película de mismo titulo dirigida en su día por George A. Romero y una muestra perfecta de lo que el cine de zombies puede ser. Buenas interpretaciones, magníficas escenas de devastación y un potente aspecto visual. Los primeros 15 minutos son simplemente espectaculares y después la cinta sabe centrarse en los dramas personales y en la situación de convivencia de los supervivientes, tema muy recurrente en este tipo de producciones, donde el ser humano es el más peligroso. Snyder sabe sacar el máximo partido al guión y nos ofrece tensión, salpicada por algo de gore y unos últimos minutos de aúpa.
La secuencia:

Los títulos de crédito, que usan escenas de conflictos bélicos reales, muy bien acompañados por la música de Johnny Cash.

4- La cosa (1982)
Un grupo de científicos norteamericanos están tranquilamente en su base de la Antártida cuando un helicóptero noruego (o era suizo) aparece persiguiendo a tiros a un pobre perro. Atónitos, los norteamericanos matan a los noruegos en defensa propia y acogen al perro en su base. La obra maestra del genio John Carpenter, un "remake" (de nuevo, nótense las comillas) de un clásico de Howard Hawks. Tras el estreno, la crítica acusó a Carpenter de "pornógrafo de la violencia" y el público prefirió ver al bueno de E.T. que a un ente asqueroso y asesino. Los efectos de animatronics de Rob Bottin, que tenía sólo 22 años por aquel entonces y terminó enfermo por el duro trabajo, fueron pioneros y los culpables de crear esa sensación de angustia tan grande cada vez que la cosa aparece en pantalla. Kurt Russell afianzó su estrellato ochentero y protagonizó una cinta hoy considerada de culto por miles de cinéfilos.
La secuencia:

Junto con el test de sangre, uno de los mayores sobresaltos de la cinta. El trabajo de Bottin, sublime.

3- El resplandor (1980)
Jack Torrance y familia vivirán como guardias del hotel Overlook durante su periodo de cierre. Todo parece que va a ir sobre ruedas, pero cuando el responsable del hotel menciona que un anterior guardia mató y descuartizó a toda su familia, las cosas se ponen inquietantes. Película odiada y amada a partes iguales, supuso la incursión del maestro Kubrick en el cine de terror. Stephen King terminó odiando a Kubrick, que a su vez maltrató psicológicamente a Shelley Duvall para que sufriera de verdad en pantalla, que interpretó a la esposa de un Jack Nicholson pasadísimo de vueltas, que decidió no aprenderse el guión porque cambiaba continuamente. Todo ello aderezado por una inquietante banda sonora y los tremendamente acojonantes travellings por los pasillos, convierten a esta cinta en imprescindible para cualquier amante del terror. Eso sí, verla en versión original es totalmente obligatorio.
La secuencia:

Nicholson y su hacha. O como dar miedo poniendo caretos y destrazando puertas.

2- La matanza de texas (1974)
Un grupo de jovencitos usamericanos viajan en plan hippie con su furgoneta hecha polvo. Deciden recoger a un autoestopista que, cosas de la vida, resulta ser el entrañable miembro de una familia de psicopatas carniceros. Película tremendamente realista, casi documental, que en su día (y aun hoy) causó terror y sufrimiento en quien la veía. El irrisorio presupuesto con el que contaba Tobe Hopper hizo que se afinaran sus sentidos fílmicos para rodar esta historia "real" y crear a todo un icono del terror, Cara cuero o Leatherface.
Aunque el transcurso de los años le puede pasar factura, el tono sucio y la terrible historia, la mantienen como un clásico indiscutible del cine de terror. Nunca una motosierra había sido usada de manera tan rocambolesca.
La secuencia:

Para no desvelar el final, mejor ver como la pobre jovenzuela adolescente es trinchada, cual inocente cochinillo.

1- Psicosis (1960)
Marion Crane le roba 40.000 dólares a su jefe y decide largarse fuera de la ciudad, para evitar follones. Lástima que la idea de hacer un alto en el camino en el Motel Bates no fuera el mejor de los planes. No podía ser de otra forma, el maestro Hitchcock tenía que estar presente. Si bien lo suyo era el suspense, en esta cinta dio un recital de lo que el cine de terror con psicópata chalado debía ser. Anthony Perkins pasó a la historia como Norman Bates y la cinta sigue guardando la frescura y la autenticidad de cuando se estreno. Inolvidables la banda sonora, los créditos de Saul Bass (que también hizo el story board de la mítica secuencia de la ducha, aunque nunca se ha reconocido), las secuencias con Bates...en definitiva, una verdadera obra maestra. Lastima que en 1998 alguien decidiera violar el clásico con un absurdo e innecesario remake.
La secuencia:

Lógicamente, la escena de la ducha.

08 agosto, 2008

Batman

El estreno más esperado del año está a punto de llegar a España. Con una diferencia de casi un mes respecto a otros países (cosas de la Warner, que no quiere que disfrutemos de su supuesta magestuosidad), El caballero oscuro tiene a punto de caramelo su asalto a la taquilla nacional y, esperemos, la victoria entre los incontables fans que ansiamos verlo pasear por Gotham. Con un estilo bautizado en Batman Begins, con el mismo equipo creativo, con casi 400 millones de recaudación en los USA, el número 1 en el Top 250 de la IMDB y un 82/100 en Metacritic, el amo y señor de la noche viene dispuesto a triunfar por todo lo alto. Y para preparar su llegada, nada mejor que repasar sus anteriores aventuras cinematográficas.

1- Batman: era el año 1989 y los ejecutivos de Hollywood debieron pensar que ya era hora de dar a Batman un película como estaba mandado, amén de dejar atrás la psicodélica serie de televisión protagonizada por Adam West. Y para llevar a cabo tremenda labor el elegido para dirigir el cotarro fue Tim Burton. Y fue una elección acertadísima, ya que la estética del director encajaba a la perfección con el tono "pulp" del Batman original de Bob Kane. El encargado de interpretar por primera vez en pantalla grande al hombre murciélago fue Michael Keaton, que ya había trabajado con anterioridad con el director en Beetle juice. Pero fue el villano de la función el personaje más recordado de la película y el que copaba mayor espacio en el cartel. Jack Nicholson y su Joker pasarón a formar parte de la memoria colectiva con uno de los villanos más emblemáticos y chiflados de la historia del celuloide.

2- Batman vuelve: en 1992, Tim Burton y Michael Keaton volvieron a unir fuerzas para hacer la segunda parte del héroe nocturno. En esta ocasión, Batman si era el absoluto protagonista, aunque se las tenía que ver con una Michelle Pfeiffer embutida en cuero (y logrando que olvidaramos a Kim Basinger en la anterior cinta) y un Danny DeVito irreconocible. Catwoman y el Pingüino estuvieron a la altura de lo esperado y pusieron en más de un problema al señor de la noche. Nuevamente, el enfoque visual de Burton suspuso un gran acierto para el conjunto de la cinta y daba un aspecto aún más tétrico y gótico a la ciudad de Gotham. Además, el traje de Batman contenía sustanciales mejoras respecto a la primera parte y Michael Keaton ya podía girar el cuello antes de cruzar la calle. Si a eso le sumamos la presencia de Christopher Walken con peluca, la diversión estaba asegurada.

3- Batman forever: empezó el desastre. En 1995 se dio luz verde a una nueva entrega de las aventuras de Batman, pero ni Burton ni Keaton repitieron en sus quehaceres. El encargado de la dirección fue el inclasificable Joel Schumacher y Val Kilmer (hoy conocido como Val "Barrilete" Kilmer) el nuevo Batman. A pesar de contar con un reparto de calidad incuestionable, Nicole Kidman, Tommy Lee Jones y Jim Carrey, la nueva estética impuesta por el director neoyorkino no encajó con el gusto de los espectadores...ni con el de nadie. El hecho de tener como villanos a Dos Caras y a Enigma no fue aliciente suficiente para que la tercera entrega de Batman pasará de la mediocridad. Eso, y que Val Kilmer tenía menos pinta de superhéroe que Alfred de actor porno.

4- Batman & Robin: la hecatombe. La causante de propinar al
señor de la noche un coma de 8 años y casi lograr su muerte total en el cine. En 1997 Joel Schumacher repitió como director y George Clooney se convirtió en el nuevo Batman (de algo tenía que comer cuendo empezó su carrera). Si el anterior aspecto visual había causado impacto, la nueva estética homoerótica festiva y los trajes exageradamente apretados de los protagonistas pusieron en peligro la vida de millones de jóvenes. Ni siquiera la presencia de Uma Thurman o Arnold Schwarzenegger como malos de la función o Alicia Silverstone en plan Batgirl jamona salvaron los muebles. Fue un absoluto desastre y, sin duda alguna, la peor incursión de Batman en el mundo del cine.

5- Batman Begins: corría el año 2005 y un tal Christopher Nolan quería dirigir una cinta sobre Batman. Sus películas anteriores, Memento e Insomnio, no eran las típicas películas que se estaban desarrollando en Hollywood. Además, el nuevo Batman iba a ser interpretado por Christian Bale, que había alcanzado prestigio por su interpretación del psicópata americano por excelencia en la adaptación de American Psycho. Morgan Freeman, Gary Oldman, Liam Neeson, Michael Cane, Cillian Murphy...nombres respetados y admirados que se sumaban uno detrás de otro al proyecto. Cuando se estrenó se dijo, simplemente, que era la mejor película de superhéroes de la historia. Exagerado o no, supuso el despertar de Batman en el nuevo milenio, con una estética realista, inteligente y muy bien rodada. De lo único que se hablaba cuando se salía del cine era de las ganas de ver una segunda parte...